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El amor es esa enfermedad incurable,
que produce estados de dulce melancolía
y de sueños despiertos.
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escritos, dibujos, canciones...

Estás en tu casa. Ponte comod@.
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Espero que disfrutes.

lunes, 18 de junio de 2012

Sin as de corazones

     Soledad estaba durmiendo y se murió. Por las buenas. Como si hubiese decidido pasar de una pesadilla a un sueño sin despertar. Quizá porque cada vez que abrió los ojos, mientras fue una viva, se llevó una hostia, o tres, o trece.

     Angustias contaba a a las vecinas que su hija se había muerto aposta, pero sin querer.
-Pero mujer- le preguntó la portera -Alguna enfermedad mala tendría. Yo siempre la veía pálida, triste y ojerosa, como a ti-.
-Pues claro que tenía una enfermedad bien mortal- contestó la mujer señalando la calle, mientras se le encendía el rostro -Manolo. El hijo de puta de Manolo, se llamaba su mal-.
-¡Buena estás! Si al Manolo ni se le siente al bendito hijo mío. Y con lo que hemos hecho por tu Soledad-.
-¡Mira que te atizo!- dijo Angustias levantando el bolso.
-Tú, desde que saliste de la cárcel estás aún peor. ¡Asesina!-.
Y Angustias atizó.
Y cuando la portera la llamó puta loca, volvió a atizar.
Y antes de subir al piso de su hija,  volvió a atizar.

     Tenía Soledad seis años cuando, un día caluroso de primavera, casi a final de curso, tuvo que ir a la escuela con unas preciosas manoplas rosas de lana, regalo de su padre. Lo que más le dolió no fueron las risas de sus compañeros, sino que la maestra le pidiera que se las quitase.
-No puedo, señorita- dijo la niña sollozando- mi papá dice que si me las quito me cortará las manitas-.
-Anda cariño, sé buena- y cariñosamente, la maestra se las sacó, al tiempo que gritaba ante la visión de la masa informe de ampollas que supuraban entre el pésimo vendaje.
     Su padre le había metido las manos en agua hirviendo, cuando la sorprendió jugando con los cigarrillos que andaba buscando.

     Tras nueve operaciones en nueve años de sufrimiento, sus manos no parecían manos, aunque logró recuperar la movilidad en algunos dedos -Suficiente para lo que vas a hacer con ellas- le dijo en alguna ocasión Manolo. Su madre fue a prisión, aunque logró recuperar algo de resuello, y su padre fue a la tumba, donde recuperó su esencia pútrida.

     Tenía Soledad dieciséis años cuando un día caluroso de primavera, casi a final de curso, un Sábado en que su novio la dejó sola en mitad de uno de sus paseos, para ir al bar; decidió acercarse hasta casa de su primo Luis con el que acostumbraba a jugar desde que eran niños.
     Se sentaron al pie de un almendro, al que no le quedaban flores, y andaban charlando y riendo cuando apareció la figura de Manolo, tambaleante, con una sonrisa torcida.
-¡Puta!¿No tuviste bastante ayer?-farfulló mientras trataba de quitarse el cinturón.
Luis se tiró contra él pero, aun borracho,  Manolo era más fuerte y Luis recibió un par de puñetazos en el rostro que le dejaron inmóvil junto al árbol.
    Soledad no lloraba, mientras recibía un correazo que se le marcó en el pecho, otro latigazo que le partió los labios y un golpe con la hebilla que le hizo perder la visión de su ojo derecho para siempre. - Con uno tienes suficiente para lo que tienes que ver- le dijo Manolo en alguna ocasión.

     Soledad nunca volvió a mirar a nadie, llevó la  media mirada fija en el suelo, junto a sus pies.
Nadie volvió a escuchar jamás su voz.
     Angustias recriminó a su hija, en una visita de ésta a la cárcel, que se fuese a casar con el cabrón que tenía por hijo la portera pero, por aquel entonces, Soledad no estaba ya en el mundo. Sólo estaba su cuerpo maltrecho. El resto había fallecido a golpe de cinto y puño.

     Tenía Soledad veintiséis años cuando, un caluroso día de primavera, casi a final de curso, se dejó vestir de blanco por la portera y sin saber cómo; con un precioso velo que le cubría el ojo vacío y la calva de una cicatriz que le dejó un botellazo, con unos elegantísimos guantes inmaculados que ocultaban sus atrofiadas manos, con una sonrisa descendente y perpetua que le había dejado la desesperanza; se encontró junto al altar con Manolo.
-Sí, quiero- negó con la cabeza.
     Esa misma noche su reciente marido, beodo, la violó con tal saña que su sexo murió, mientras le pegaba, con violencia inaudita, a cada mudo quejido.
     El día más feliz de su vida, le dejó como recuerdo un anillo incrustado entre  bultos, una cara de exquisito color cárdeno y un dolor imposible.
     
     Cuando Angustias salió de prisión, lo primero que hizo fue ir a ver  su hija, cuyo aspecto le hizo llorar y, sentada a su lado, cogiéndole una deforme manita le dijo - Mi niña, cada uno nacemos con una baraja y en las nuestras había más de un as de bastos y ninguno de corazones.  Vendrás conmigo lejos de aquí y aprenderemos a soñar de nuevo-.
     Angustias se marchó, antes de que llegase Manolo de trabajar, prometiendo volver al día siguiente a por su hija.

     Soledad se desnudó y se acurrucó entre las sábanas, cerró los ojos, y se agolparon en su sueño los besos de su padre, los juegos con él en el parque, las caricias y las risas de su Manolo corriendo con sus hijos de la mano, su querido escenario y sus conciertos al piano.

     Cuando llegó Manolo, intentó despertarla de un cariñoso mamporro que le saltó algún diente, pero no lo logró y, asustado, salió en busca de una botella.
     Antes de cruzar la calle alguien le descerrajó un tiro en plena cara que le derribó agonizante sobre la acera.
     Angustias colocó el arma en la mano de él y entró en el portal.

     Soledad estaba durmiendo y se murió. Por las buenas. Como si hubiese decidido pasar de una pesadilla a un sueño sin despertar, quizá porque su baraja no tuvo un as de corazones.     

     

56 comentarios:

Gizela dijo...

DIOS!!!
Hay ejercicios literarios, mejores que otros
Si he de medir el puñetazo en mi estomago, que golpeaba y goleaba a cada linea...deberías ir preso Uffff!
Tremendo relato! Muy bien narrado!
Lastima que además de tu arte para escribirlo...detrás del papel y las lineas surcadas por palabras, hay una realidad que viven millones de mujeres, sin un as de corazón, en su juego de vida...
Y se repite la figura del maldito padre, en el de una maldita pareja
O debería decir...de una maldita vida, que repite en cada esquina su maldición sobre ellas
Claro que murió por las buenas!!
Murió saboreando un sueño, de besos y juegos
Para que despertar a la maldición otra vez?

Besos y linda semana!

Julio Benavente Caballero dijo...

Gizela, muchas gracias. Siento el puñetazo en el estómago, pero la realidad no difiere mucho de lo escrito.
Desde luego es horrible que cosas así ocurran a menudo, y esto no es más que un homenaje a la valentía de tantas mujeres y a la de quien sepa hacer algo por detener esta aberración.
Besos y feliz semana para ti también.

salvadorpliego dijo...

Fuerte e impactante tu historia, pero muy buena. Me gusto.

Gracias por compartirla.

Julio Benavente Caballero dijo...

Gracias y bienvenido, salvadorpliego.
Un abrazo.

Igor dijo...

La verdad es que es un relato tremendo. Y con una estructura atractiva. El mensaje, el del lado oscuro que a veces aflora.
Y es un recordatorio y una ventana a muchas preguntas: ¿por qué aguantó? Y peor, mucho peor aún: ¿por qué esa violencia en él?
Aunque en estos casos, lo mejor sería preguntarle a Soledad y a sus mil circunstancias.
Saludos, Julio.

Julio Benavente Caballero dijo...

Igor, es tremenda la realidad en la que se basa.
Seguramente aguantó porque no conocía otra cosa, aguantó por miedo, por amor, por soledad...
Un abrazo

Raquelita dijo...

Con este relato, hay que dar señales de vida. El mal trato es el egoísmo, que excluye evidentemente, toda genuina, preocupación por los demás. Las personas egoístas, solo se interesan por sí mismas, son incapaces de amar a los demás, pero tampoco pueden amarse a sí mismo.El egoismo carece de respeto por la dignidad e integridad de los demás.No ven más que a sí mismos. En el arbol de la vida, cada primavera, seguirán brotando corazónes.

Julio Benavente Caballero dijo...

Raquelita, bienvenida y gracias por tu interesante comentario.
Estoy totalmente de acuerdo, y ojalá en el árbol de la vida broten corazones y no se pare ni uno más por este tipo de violencia.
Un saludo

Ángela dijo...

Desde fuera, desde nuestra tribuna de espectadores, quizás la solución parezca sencilla,tendemos a dar consejos o nos preguntamos boquiabiertos qué motiva a una mujer golpeada a esa pasividad, esa resignación, pero pensemos que igual detrás hay un sin fin de problemas, de soledad, de abandono por parte de las familias.
en fin, para no extenderme, el problema es complicado y sólo calzando sus zapatos podríamos saber el alcance de su dolor.

Julio...

Ángela dijo...

Por cierto, que la historia está muy bien llevada, aunque me parece que la has escrito de un tirón, a golpe de latido ¿me equivoco?

eso, que un beso.

Mafalda dijo...

¡Jod..!
Se me ha puesto mal cuerpo, qué quieres que te diga...
Es que me supera el tema, lo llevo realmente mal. Pero es necesario hablar, contar, sensibilizar y buscar soluciones; la única forma de que desaparezca. Por eso me parece tan importante que lo hayas escrito, de un tirón o de a poquitos, da igual. Hace tiempo, en mi blog, publiqué un post sobre el abuso sexual, tristemente también real.
Me ha gustado mucho el pulso que tiene tu historia, directo, sin tapujos, casi tan brutal como los golpes que soportaba Soledad; por eso se queda una extenuada al llegar al final, como si los golpes nos diesen de pleno en todas las partes del cuerpo y, también, cómo no, en las del alma.
Gracias por tu contribución.
Un abrazo desde la rabia.

lichazul dijo...

realidad y ficción que se hace nada en tu trabajo
cuántas más habrán de pasar por ello y morir para que la sociedad tome real conciencia?

la crónica roja no se cansa de publicar casos como el que narras
Felicitaciones

un abrazo

Hanita dijo...

Julio me has dejado pasmada,casi casi siento los cintarazos,me ha atrapado completamente tu relato... es una pena que no sea tan solo un relato y que existan tantas personas ( mujeres, niños, gente de tercera edad y demas) pasando por esta situacion. mucho a consecuencia de la educacion y la ignorancia en la que se vive, y en otros muchos casos a consecuencia de la explotacion. Ojala y las personas tuvieran un final tan piadoso como el que has elegido esta vez... un abrazo!!!

Soria :Berlanga de duero. dijo...

No esperaba menos de tí,de un "Sol puro" que das esperanza con la "luz" de tus ideales, sigue iluminando y dedicando relatos a los que están abandonados, desesperados, sumidos en un sueño muy profundo, más fuera que dentro de este mundo,(profunda esta canción). No es descendiendo como puedes levantar alos que están abajo,sube y muéstrales el camino. La lampara apagada jamás ilumina la oscuridad. Sigamos quitando vendas de los "ojos" de las personas que no quieren ver la realidad de un mal trato en su vida.
Sentimientos de culpa, de autoestima que en realidad, són de su maltatador.
Las injusticias exaltán mi rabia,sentimiento,que ni por un minuto dejo que entren mi "corazón",solo hay una excepción,para poner mi granito de arena, toda mi energíá.
Un beso de todo corazón.

Julio Benavente Caballero dijo...

Ángela, supongo que el problema empieza en la propia familia y se acentúa con la educación, la soledad, el amor mal entendido.
Este tipo de maltratadores consiguen apartar a sus víctimas de todo cuanto pueda suponer una ayuda, de modo que se ven solas, incluso no conocen otra cosa.
Y sí, está escrita a golpe de latido, porque la historia me tocó un poco cercana.
Si lo dices por algún error, échame una mano si se me ha pasado algo. Te lo agradecería infinito. A veces se ven mucho mejor los fallos en los textos que no son tuyos. En los propios cuesta más.
Gracias y un beso, ojos de mar.

Julio Benavente Caballero dijo...

Mafalda, no me extraña y lo siento. No sé si servirá para que tomemos conciencia del problema o será un simple relato...
Un abrazo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Lichazul, gracias.
La realidad siempre supera a la ficción.
Ojalá no muriese nadie más.
Un abrazo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Hanita, me parece muy importante lo que apuntas.
A ver si se acaba la ignorancia y la pasividad y de paso este tipo de cosas.
Un besote.

Julio Benavente Caballero dijo...

Soria, gracias.
Si sirve de algo lo que todos comentáis y lo que yo intenté decir, Bravo a todos!
Un beso.

Juan dijo...

Valoro el arte de escribir, siempre he sentido sana envidía de los buenos autores de libros que dejan escritas sus experiencias.
Por desgracia es un tema que está muy presente en la sociedad. mil gracias por transmitir tan exacta, la historia de tantas mujeres me parece una vileza maltratar a los seres indefensos.
Estaré por aqui ún rato, comentando tú trabajo.
Muy bueno el relato,que tus musas tedén mucho trabajo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Juan, muchas gracias por pasar por aquí y comentar.
Yo también admiro a los buenos escritores. Espero que, aún siendo sólo un aficionado, mi relato sirva para recordar que la sociedad entera debe participar para detener estas aberraciones.
Un abrazo.

Bela Marbel dijo...

Hace una semana, asesinaron a una chica rumana en la calle de al lado de la mía. Le rajaron el cuello, el tipo la esperaba en el portal de su casa y allí mismo y con un vulgar cuchillo acabó con ella. Tenía orden de alejamiento, varias denuncias y demás parafernalia. Es un tema muy, muy complicado y de difícil solución. En la misma calle, un mes antes, una chica acusó falsamente a su expareja, de malos tratos, lo que hace un flaco favor a la horrorosa situación que viven un desproporcionado número de mujeres. Repito el tema es pavoroso y muy complicado. Tu micro lo describe a la perfección con una prosa, ágil, natural y directa. Me ha gustado mucho.

Bela Marbel dijo...

Hace una semana, asesinaron a una chica rumana en la calle de al lado de la mía. Le rajaron el cuello, el tipo la esperaba en el portal de su casa y allí mismo y con un vulgar cuchillo acabó con ella. Tenía orden de alejamiento, varias denuncias y demás parafernalia. Es un tema muy, muy complicado y de difícil solución. En la misma calle, un mes antes, una chica acusó falsamente a su expareja, de malos tratos, lo que hace un flaco favor a la horrorosa situación que viven un desproporcionado número de mujeres. Repito el tema es pavoroso y muy complicado. Tu micro lo describe a la perfección con una prosa, ágil, natural y directa. Me ha gustado mucho.

Gustavo Figueroa V. dijo...

Julio:

Me he leído de golpe y porrazo toda tu historia, llena de golpe y de porrazos, de infamia y cobardía. Esta historia, bien puede ser, porqué no, la de la realidad que viven miles de miles de seres humanos en el mundo...seres humanos a los cuales no les ha sonreído la vida para nada y que lo único que les queda es soñar con, para ellos, el tesoro de la muerte.
Hay en la historia elementos para el análisis social y sicológico de los personajes. Relatas la historia de una manera impecable.
Genial y aterradora!
Un abrazo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Bela, desde luego está, por desgracia a la orden del día, y ese tipo de actuaciones de denuncias falsas están últimamente proliferando mucho. Aunque, por lo que sé, las investigaciones son muy exhaustivas y se acaba descubriendo la verdad,
Gracias. Besos.

Julio Benavente Caballero dijo...

Gustavo, es de hecho la realidad, por desgracia.
Muy interesante tu comentario, muchas gracias.
Un abrazo.

Mercedes Ridocci dijo...

Es un relato terrible, aunque muy bueno. Has conseguido mantenerme con el corazón en un puño durante toda su lectura.

Un abrazo.
Mercedes.

CARLOS dijo...

Me ha gustado mucho, por contenido, por continente y porque mi madre y hermana se llaman Soledad...jeje..

Abrazos amigo

TORO SALVAJE dijo...

Que fuerte!!!

Duele al leerlo.
No es imposible y eso es lo que más duele.

Saludos.

Isa Ramos dijo...

Ufffffffff, dios mío de mi vida. Y que esto desgraciadamente sea cierto. Que pueda haber desgraciados que maltraten de esta y otras muchas formas a la mujeres y niñ@s. Está muy bien narrado, y cualquiera de las mujeres maltratadas podría ser una victima, de uno de tantos monstruos como hay en el mundo.
Horrible la historia. No me estraña que haya querido dejar de respirar en un sueño. Ese martirio no hay alma que lo aguante.
Saludos y un abrazo

Julio Benavente Caballero dijo...

Mercedes, muchas gracias y sé más que bienvenida al blog.
Un abrazo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Carlos, gracias. Si quieres cambio el nombre a la prota, que la situación no es nada buena.
Un abrazo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Toro, por desgracia no es ficción, aunque me he permitido alguna licencia que no sé si habrá sido más suave que en la realidad, conozco el caso.
Y sí que duele.
Saludos.

Julio Benavente Caballero dijo...

Isa, yo le di un final semi-feliz, la verdadera protagonista aún sigue viva, por suerte o por desgracia. No sé cómo terminará su historia. Espero que tenga un auténtico final feliz.
Saludos. Un beso.

midala dijo...

Y pensar que estas cosas ocurren diariamente...que pena!!!!
Genialmente escrito, anemo y que engancha desde el primer momento.Mil besitos y enhorabuena

Julio Benavente Caballero dijo...

Midala, gracias.
Quizá sea utópico que ésto sirva de algo, pero debemos concienciarnos de que la responsabilidad es de todos.
Un montón de besos.

India Rebelde dijo...

De tanto sufrir...murio como santa.

Grato compartir tu espacio.

Cordial saludo caribeño.

Mª Teresa Alejandra dijo...

Buen relato que se ajusta por desgracia a la realidad.

un beso

maite

Patricia dijo...

Morir es dolorosamente amargo, pero la idea de tener que morir sin haber vivido es insoportable.(Erich Fromm)
Y aun asi cuantos viven en estas sociedades sin vivir...
saludos,

Jerónimo (J.Galán) dijo...

Magnífico relato,de una gran fuerza expresiva y duro como la vida misma.
Me encantó.

ha sido un placer llegar hasta tu blog,Julio.

Saludos.

Sonia M. P. dijo...

Dios mio...que terrible existencia
la de la sufrida Soledad, es como
si hubiera venido al mundo solo a
sufrir... me dejo triste y asqueada del comportamiento de algunos seres sin conciencia.

Un abrazo desde mi distancia.

Blanka dijo...

Hay realidades incluso peores que tu relato. Y el maltratador.... es siempre tan majo para los vecinos....
Triste historia, nunca deberían ocurrir cosas de este estilo.
Un beso

Julio Benavente Caballero dijo...

Gracias India, me encantó tu blog.
Un abrazo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Mª Teresa, Sí que es una desgracia. No perdamos la esperanza.
Un beso.

Julio Benavente Caballero dijo...

Patricia, Bienvenida.
Muy buena cita. Gracias.
Un abrazo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Jerónimo, gracias por pasar y comentar. Sé bienvenido. Eché un vistazo a tus sitios, te visitaré con más calma.

Julio Benavente Caballero dijo...

Sonia, el ser humano puede llegar a límites que nos sorprenden, por desgracia.
Un abrazo y gracias por venir.

Julio Benavente Caballero dijo...

Blanka. La realidad siempre supera a la ficción, espero que en la realidad que inspira este relato,no ocurra.
Un beso y gracias.

LETICIA dijo...

Sigue compartiendo tús relatos cón
más frcuencia, són de mucha calidad
y necesarios, escritos desde el corazón
Gracias julio por tús mensajes tán humanos, hace falta muchos más como el esté.
Feliz dia.

paloma dijo...

Hola julio, mi amiga y yo, estamós
disfrutando mucho cón tú blogs en general pero esté relato en especial nós ha tocado el corazón.
Todo nuestro apoyo a tantas como a Soledad, ´viven una experiencia tán traumatica, seguro que és una gran mujer.
Deleitanos enseguida con otro relato, | por favor| tienes la facultad, de tasmitir muy de piel
Gracias.

Julio Benavente Caballero dijo...

Gracias, leticia, bienvenida.
Feliz día también para ti.
Un abrazo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Gracias por el interesante comentario, Paloma y también a tu amiga. Por pasar y leerme.
La verdad, suelo escribir más poemas, pero esta historia merecía un relato.
Saludos

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

Querido Julio:

Muchas veces la realidad supera la ficción; realmente, no solo es estremecedor tanta desdicha, sino que pareciera que hay almas que nunca podrán librarse de las garras de la angustia y soledad.

Excelente narrativa!

Besos y abrazos alados.

Julio Benavente Caballero dijo...

Gracias, Diana.
Cierto que parece que la desgracia se cebara, a veces con algunas personas.
Besos

Auroratris dijo...

Lo has narrado casi en clave de humor, pero aún así es un relato triste porque son ciertas cada una de tus palabras. Hay muchas Soledades que siguen recibiendo esos regalos de sus Manolos. Has querido dulcificar lo más amargo que hay en la vida de una mujer maltratada: un maltratador. Precioso texto. Un saludo.

Julio Benavente Caballero dijo...

Auroratris, no era mi intención poner humor en un tema así. Sí narrarlo como un cuento, porque acercarse a la realidad, en un tema así, es demasiado doloroso.
Gracias. Un saludo.