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viernes, 16 de diciembre de 2011

Irene Comendador ganadora del I Concurso de Microrrelatos Eróticos

Felicidades a Irene Comendador por su merecido triunfo y su magnífico relato. Podeis ver su blog clicando en su nombre. Organizadores: Castillos en el Aire.



Irene Comendador se llevó el primer premio


Sí. Siete participantes (cinco chicas y dos chicos) han sido en esta ocasión los que nos han enviado sus microrrelatos más eróticos, que han hecho subir la temperatura del Castillo hasta límites insospechables. Claro, tan acalorados estábamos que no nos veíamos capaces de discernir con claridad y por eso hemos pensado que quién mejor que una escritura de novela erótica para hacer de jurado en esta ocasión. Le pedimos el favor a Noelia Amarillo (escritora de "Falsas apariencias", "Cuando la memoria olvida" y "Ardiente verano") y ella, tras leerlos todos (y, seguro, coger algunas ideas para su nueva novela), decidió que el mejor de todos (o el más erótico para su gusto) era "Como un flash", de nuestra amiga Irene Comendador.

Enhorabuena Irene, en unos días te eniaremos un lote de libros que incluirá, por lo menos, un libro erótico.

Os dejamos aquí el microrrelato ganador (que por razones obvias no se pudo leer en Castillos en el Aire, aunque le estamos dando vueltas a una idea loca de esas que tenemos por aquí....



Como un flash 

Las imágenes, los sucesos, transcurrieron como si de un flash Metz se tratase. Así es como lo recuerdo: Sus ojos clavados en mi trasero. Mi vista viajando consciente a su abultada entrepierna. Chispas en el espeso aire, vicioso, atando nuestros cuerpos. Trémula su mano posada con tiento en la piel de mi muslo, subiendo despacio y arrastrando la tela incauta. Dedos calientes, gruesos, siniestramente lentos llegando hasta mi centro. Su boca voraz se arroja y precipita en caída libre hasta impactar contra mi pecho. Muerde el borde de mi escote. Lo arranca de un solo tirón. El pecho derecho sale despedido del vestido. Un pezón turgente y rosado es atrapado por sus sabios labios. Dientes torturándolo. Separa mis piernas con la rodilla. Violento. Suspiro. Jadea. Jadeo. Tacto perfecto dentro de mi sexo, notando las yemas de sus dedos palpar con acierto el punto correcto. Reclino la cabeza y gruñe ahora en mi oído, mordisqueando mientras el suave lóbulo encendido. Más fuerte. Veloces latidos. Sangre derrapando. Estrangulados gemidos. Grito. ¡Grito! Descargo en su palma y me sorprendo al ver que relame esos dedos con los ojos cerrados. El ascensor abre sus puertas y, sin un adiós, me despido.


4 comentarios:

Irene Comendador dijo...

Muchisimas gracias Julio, eres un sol, pero de los grandes, que bien que te haya gustado mi aportación ;D Un besazo guapo

Julio G. Martín dijo...

Me ha encantado, es genial, alucinante.
Me alegra muchísimo tu triunfo.
Felicidades. Un beso.
Ah, si alguien quiere comentar, que lo haga en el blog de Irene, por favor. Gracias.

Respirando entre palabras. dijo...

Vengo de allá.Quedé maravillada con esta chica.
Mira que sigue creciendo,eh?
Genial ella y excelente gesto el tuyo.
Un beso para ambos.

Julio, soy seguidora tuya, pero si no vengo es porque me llegan tus actualizaciones.
Una pena realmente...
Besos

Igor dijo...

Sí, es un buen relato. ¿Quién no ha soñado con ese encuentro fuagaz que se nos lleva el alma? O se queda encerrada en el ascensor.
Saludos.